Morcillote 3.0

Una expedición de 4 integrantes de nuestra antenna, nos dirigíamos a pasar un fin de semana en Burgos, en su ansiado Morcillote 3.0. Allí, nos esperaban con los brazos abiertos, miembros de otras antennas y nuestro querido Rodri.
Llegamos a la lujosa estación de tren burgalesa. Allí, nos recogió con todo el cariño del mundo, una de las cabezas visibles del evento y Aegee Burgos: el gran Harry. Él nos llevó a nuestro hostal.
Nos sobraban ganas y hambre, así que nos pusimos manos a la obra para llenar el estómago, ya que por delante nos esperaba una larga noche. Nos teníamos que acicalar y ponernos nuestro traje más engalanado: corbata, pajarita, ligas, lentejuelas… todo valía para estar de punta en blanco. Y allí empezó una gran noche, en donde todos tuvimos una gran acogida en un ambiente excepcional, con buenos precios y una cercanía muy agradable. La noche fue cayendo, y poco a poco, cada uno de nosotros nos fuimos recogiendo a nuestras alcobas.
Y llegó la mañana. Con más o menos energía, pusimos rumbo a Ubierna, donde nos esperaba una bonita mañana en casa de otra de las cabezas visibles de Aegee Burgos, Raquel. En su morada rural, ella y sus simpáticos padres, nos abrieron sus puertas y nos enseñaron a hacer un manjar como son las morcillas. Tuvimos la oportunidad de amasar las tripas, aprender el proceso de elaboración, o realizar otras actividades, como pelearse a bolazos de nieve, cocinar torrijas, hacer el cabra y tirarse por la nieve, o simplemente de disfrutar de un paseo en buena compañía.
Tras comer el exquisito manjar que habíamos preparado, tuvimos tiempo libre para dedicarlo a lo que cada uno consideró oportuno. Tras esto, una ruta por el centro de la ciudad del Cid nos esperaba. Hasta que llegó la hora de disfrazarnos… Y aquí todo valía. Todo era bienvenido. Con nuestra gracia por bandera, realizamos una European Nigth que sirvió para degustar los productos típicos de cada una de las antennas de Aegee presentes en el Morcillote. No defraudó. Y luego ya, disfrutamos de la última noche en compañía y buen ambiente.
Y llegó la última mañana. Bajo una lluvia que no cesaba, un viento que cortaba y una temperatura ligeramente fría, disfrutamos de un gran city tour. Un grandísimo city tour. Conocimos los rincones más preciosos de Burgos, disfrutamos de sus vistas, repartimos abrazos e incluso nos dio tiempo a bailar conjuntamente. Fantástico.
Así llegamos a la última comida y al momento de las despedidas… Con las pilas cargadas y con la sensación de haber pasado un fin de semana muy bonito, inolvidable, que nos ha hecho llenarnos de energía para organizar y asistir a este tipo de eventos. Desde Aegee Valladolid, agradecer todo el esfuerzo que realizaron cada uno de los miembros de Aegee Burgos, así como a todos los participantes.
Nos vemos pronto camaradas.